El último día hasta la crucifixión 1 estudio
Ministerio de Pedro 2 estudios
El último día hasta la crucifixión
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La negación del apóstol Pedro, acompañado por el apóstol Juan
Este artículo describe la negación del apóstol Pedro narrada en los Evangelios, cuando niega tres veces a su Maestro Jesús. El artículo pone de relieve las circunstancias precisas de este acontecimiento y explora el papel del apóstol Juan. Al poner en paralelo las distintas versiones de los Evangelios, este momento trágico se analiza en profundidad en el contexto histórico y religioso de la época.
Juan 18.17-27 (Reina-Valera 1909) :Entonces la criada portera dijo á Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dice él: No soy.Y estaban en pie los siervos y los ministros que habían allegado las ascuas; porque hacía frío, y calentábanse: y estaba también con ellos Pedro en pie, calentándose.Y el pontífice preguntó á Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judíos, y nada he hablado en oculto.¿Qué me preguntas á mí? Pregunta á los que han oído, qué les haya yo hablado: he aquí, ésos saben lo que yo he dicho.Y como él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba allí, dió una bofetada á Jesús, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?Respondióle Jesús: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien, ¿por qué me hieres?Y Anás le había enviado atado á Caifás pontífice.Estaba pues Pedro en pie calentándose. Y dijéronle: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No soy.Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquél á quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ¿No te vi yo en el huerto con él?Y negó Pedro otra vez: y luego el gallo cantó.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Ministerio de Pedro
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Los Hechos de los Apóstoles
Introducción a una serie de estudios sobre los Hechos de los Apóstoles, continuación natural del Evangelio de Lucas. El artículo presenta el enfoque histórico-teológico adoptado: contextualización de los acontecimientos, paralelo con las epístolas paulinas, establecimiento de una cronología. Las dos figuras centrales, Pedro y Pablo, estructurarán el estudio. El objetivo es trazar el nacimiento y la expansión de la Iglesia desde Jerusalén hasta el mundo mediterráneo, bajo la acción del Espíritu Santo.
Hechos 5.27-32 (Reina-Valera 1909) :Y como los trajeron, los presentaron en el concilio: y el príncipe de los sacerdotes les preguntó,Diciendo: ¿No os denunciamos estrechamente, que no enseñaseis en este nombre? y he aquí, habéis llenado á Jerusalem de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de este hombre.Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es menester obedecer á Dios antes que á los hombres.El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole en un madero.A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel arrepentimiento y remisión de pecados.Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios á los que le obedecen.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
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El discurso de Pedro
El artículo trata del discurso de Pedro en Pentecostés, detallando cómo refuta las interpretaciones erróneas y presenta a Jesús como el Mesías anunciado en las Escrituras. Llama al arrepentimiento y al bautismo, y promete el don del Espíritu Santo.
Hechos 2.16-21 (Reina-Valera 1909) :Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel:Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños:Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo:El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto;Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org